Cómo envejecen y evolucionan los sentidos del oído, el olfato y el gusto

OIDO


  1.  ¿Cómo envejece el sentido del oído? El envejecimiento del oído se produce a varios niveles, básicamente hay una disminución en el número de células ciliadas del órgano de Corti en el oído interno, que son las células especializadas en la recepción del sonido, también hay una pérdida de neuronas de la cóclea y de la corteza cerebral, además hay un aumento de la rigidez del sistema de transmisión del sonido, el tímpano y los huesecillos. También se produce una menor vascularización del oído por la degeneración de los vasos sanguíneos.
  2. ¿Qué capacidades son las primeras que se deterioran: equilibrio, déficit auditivo de agudos, de graves… El envejecimiento del oído se hace más patente en la pérdida de audición de las frecuencias agudas, que comienza alrededor de los 50 años. Generalmente el paciente nota también una pérdida en la inteligibilidad, es decir que oye pero no entiende, sobre todo en ambientes de ruido alterándose también la capacidad de localizar el sonido.
  3. ¿Qué importancia tiene la herencia genética en el deterioro del oído? La pérdida de audición producida por la edad se denomina presbiacusia, se sabe que existe una predisposición genética a padecerla ya que hay familias que la desarrollan de una forma más precoz o más intensa que otras, sin embargo se desconoce el gen que pueda producirla o al menos modularla.
  4. Hay algún criterio biomorfológico que explique el por qué hay personas con buen oído para la música, los idiomas….o es un talento aún sin explicación? Actualmente no se puede correlacionar la capacidad de una persona de reconocer o de reproducir un sonido con una base anatómica de la vía auditiva. Algunos estudios ponen de manifiesto que se trata de una capacidad relacionada con la memoria auditiva y no con la propia estructura del oído. Los autores de diversas investigaciones al respecto no se ponen de acuerdo si el “buen oído” es genético o si se trata de un desarrollo del aprendizaje que sucede en los primeros años de la vida.
  5. ¿Hasta qué punto influye en el deterioro del oído y la audición la contaminación acústica? En el deterioro del oído también influyen causas ambientales como la exposición a ruidos, el estrés, el uso de algunos medicamentos o el consumo de alcohol o tabaco.
  6. ¿Cree que la generación iphod tiene más posibilidades de tener problemas de oído antes de tiempo que la que escuchó la música a través de los altavoces de siempre? Aunque la generación de los “iphod” no ha llegado todavía a la edad en la que se desarrollan problemas auditivos, está claro que la exposición a ruidos intensos de una forma prolongada, les va a pasar factura. Hay también estudios que ponen de manifiesto que los auriculares que se introducen dentro del conducto auditivo son más perjudiciales pues transmiten una mayor presión al tímpano que los auriculares de mayor tamaño que se colocan sobre la oreja.
  7. ¿Cuándo conviene comenzar a realizarse revisiones de oído? Cada patología otológica tiene una edad de presentación, es importante el estudio en los recién nacidos para descartar sorderas congénitas, es también importante hacer estudios durante la infancia para valorar el desarrollo del lenguaje. En la edad adulta es recomendable comenzar a hacer revisiones anuales a partir de los 50 años, en individuos sanos y sin antecedentes de problemas de oídos en ellos o en su familia.
  8. ¿Qué podemos hacer para prevenir los problemas de oído y audición? No exponernos a ruidos, evitar medicamentos tóxicos para el oído, no fumar, beber con moderación y hacer ejercicio físico. Hay que controlar la tensión arterial, la glucosa y el colesterol en sangre en el caso de que estén alterados. Cada vez existe una mayor evidencia que una buena alimentación así como el consumo de sustancias antioxidantes pueden retrasar cualquier proceso de envejecimiento.
  9. ¿Qué deportes son los peores para el oído? ¿Por qué? Desde luego la caza por la exposición al ruido, debe hacerse siempre con protección de los oídos. En el submarinismo se somete al oído a un cambio de presión que debe hacerse de forma controlada con maniobras frecuentes de presurización según se va descendiendo o ascendiendo, los que practiquen el buceo deben hacerse un reconocimiento previo de los oídos de las fosas nasales ya que problemas a ese nivel pueden impedir la realización de esas actividades.
  10. ¿Cuáles son los avances más significativos en técnicas para “recuperar la audición”? Existen dos tipos de pérdida de audición, las motivadas por problemas de la transmisión del sonido, tímpanos y huesecillos, que pueden ser intervenidas quirúrgicamente con bastante buenos resultados, y las sorderas perceptivas por afectación del oído interno o del nervio auditivo. Actualmente no tenemos tratamientos para el segundo tipo de sorderas, nuestros esfuerzos se centran en la prevención. Eso no quiere decir que no podamos ayudar a los pacientes con sorderas perceptivas, se les puede rehabilitar con dispositivos de ayuda auditiva, audífonos o implantes, que cada vez son más eficaces.
  11. Tendrán las células madre algo que decir en este sentido? Seguro que sí, el día que seamos capaces de regenerar las células del oído interno tendremos un arma importante para combatir un gran número de sorderas.


OLFATO

  1. ¿Cómo envejece el sentido del olfato? El sentido del olfato se pierde gradualmente con la edad, esa pérdida comienza los 30 años de edad y ocurre tan lentamente que la mayoría de las personas no son conscientes de que les suceda. No estamos seguros de la causa de está perdida de sensibilidad olfatoria pero que sabe que el bulbo olfatorio del cerebro disminuye su tamaño y existe también una atrofia de la mucosa nasal que afecta a las terminaciones del olfato que se encuentran en la parte alta de las fosas nasales.
  2. Qué importancia tiene la genética en su deterioro? No hay estudio referentes a las bases genéticas de la pérdida de olfato, sin embargó sí que existen anosmias congénitas (ausencia del olfato desde el nacimiento) de origen genético.
  3. Dicen que la pérdida de olfato puede ser un aviso precoz de la posibilidad de desarrollar Alzheimer ¿Es cierto? Algunas enfermedades cerebrales pueden dar como síntoma inicial la pérdida de olfato entre ellas el Alzheimer o la enfermedad de Parkinson, de hecho se están comenzando a usar estudios de olfato como pruebas para el diagnóstico precoz y el control de la evolución de algunas de ellas.
  4. Además de lo anterior, ¿Qué puede significar una pérdida repentina del olfato? Pueden ser debidas a problemas nasales como rinitis, sinusitis o poliposis, traumatismos craneales, tumores, por el uso de medicamentos nasales (especialmente descongestionantes), drogas inhaladas como la cocaína, exposición a irritantes como el plomo, radioterapia o infecciones víricas.
  5. ¿Es cierto que un catarro mal curado puede hacer que perdamos este sentido? Sí, infecciones víricas de la nariz pueden afectar el epitelio olfatorio ocasionando una pérdida del olfato.
  6. Hay alguna técnica para recuperar el olfato perdido o hay que aguarse para toda la vida con este problema Si existe una causa que se pueda tratar como una sinusitis o unos pólipos nasales, el olfato puede recuperarse una vez que haya solventado el problema que causó su desaparición. En otras ocasiones es eficaz el tratamiento médico con antiinflamatorios como los corticoesteoides.
  7. ¿Dónde radica la agudeza de una nariz? Por ejemplo, el talento de los “Nariz” creadores de perfumes o enólogos y catadores de vinos. El sistema olfatorio humano es capaz de reaccionar a 50 sustancias distintas, con sus posibles mezclas se ha calculado que el hombre es capaz de diferenciar más de dos mil olores distintos. No hay muchos estudios sobre si el desarrollo de una buena capacidad olfatoria obedece a un buen entrenamiento y al desarrollo de una cultura olfativa o si pudiera haber un aumento del número de células receptoras del olfato en la mucosa nasal de estos individuos.
  8. ¿Se puede potenciar el sentido del olfato con algún método o sistema? Las percepciones sensoriales suelen asociarse, así con el mero hecho de ver un alimento evocamos su olor. Se puede conseguir que nuestro cerebro recuerde las sensaciones olorosas apoyándose en estímulos visuales, gustativos o táctiles. Para ello se han desarrollado diversos programas de rehabilitación del olfato para aquellos pacientes que tengan disminuido o perdido este sentido.

GUSTO

  1. ¿Cómo evoluciona el sentido del gusto? ¿Es cierto que a medida que crecemos vamos cambiando nuestros gustos en sabores, por ejemplo, amargo, salados, dulces….? Vamos aquello de las cuches que te comes de niño y que de mayor no necesitas, o el sabor de la cerveza…. El sentido del gusto de se debe a la estimulación de las papilas gustativas de la lengua que producen las sustancias químicas de los alimentos, disueltas en la saliva. El sabor de los alimentos es la impresión que nos causa y se debe a la estimulación de forma simultánea del sentido del gusto y del olfato. Esta impresión se asocia no solo a una reacción química si no también a una reacción psíquica, el hecho que a un niño le guste el sabor de un caramelo no solo se asocia al sabor dulce, tiene también una connotación de premio, o que a los adultos les guste la cerveza es porque lo asocia a la relación social que tomar esa bebida implica. En el sabor es también importante la textura, la temperatura y hasta el color de los alimentos por lo que en algunas ocasiones es necesario una exposición prolongada a esa sustancia hasta considerarla familiar y pueden llegar a ser apreciados, siendo éste gusto adquirido fuertemente influenciado por factores sociales y culturales.
  2. Hay quien dice que cuando comienza a sentirse una necesidad repentina de comer dulce, sin que antes tuvieras esa debilidad, es que nos estamos haciendo viejos ¿Es cierto? En ocasiones la necesidad de comer dulce es ocasionada por un nivel bajo de glucosa en sangre, en la gente mayor es más frecuente que aparezca la diabetes tipo II, en la que se afecta el metabolismo de los hidratos de carbono, también se ha descrito que en algunos pacientes la necesidad de comer dulce puede ser debida a algunas infecciones intestinales, especialmente por hongos, que consumen la glucosa que el paciente ingiere, estas infecciones son también más frecuentes en ancianos por debilitamiento de su sistema inmunológico.
  3. ¿Cómo se atrofia el sentido del gusto con la edad? A partir de los 60 años existe una merma en la percepción de los sabores y un declive bastante mayor del olfato. Este debilitamiento del gusto y del olfato suele derivar en una disminución del apetito, lo que incrementa en los ancianos el riesgo de desnutrición y pérdida de peso.
  4. Si a uno le cortaran la lengua ¿perdería por completo el sentido del gusto? Las papilas gustativas que existen en un número de 10.000 y están localizadas en la cara superior de la lengua, si perdiéramos la lengua perderíamos la sensación del gusto, sin embargo la impresión del sabor de los alimentos se debe en un alto porcentaje, en algunas personas hasta el 80%, al olfato. Por lo que algunas personas sin lengua conservan la capacidad de saborear mientras que algunos pacientes sin olfato la pierden.
  5. ¿En dónde radican los gustos tan cambiantes en cuestión de sabores que se pueden dar de un miembro de una familia a otra? Las papilas gustativas aparecen el feto de 8 semanas de vida y se activan a partir del tercer trimestre de embarazo, a través del líquido amniótico se transmiten al feto diversos gustos y sabores. Los lactantes experimentan desde una temprana edad una gran variedad de sabores ya que la leche materna tiene el gusto de las comidas que ingiere la madre. Actualmente se está investigando si experiencias gustativas precoces ejercen alguna influencia en los gustos de distintos individuos, pero de momento no hay conclusiones.
  6. La pérdida repentina del gusto es un aviso precoz de algún otro problema orgánico? Sí, la pérdida del gusto puede estar producida por enfermedades orgánicas como patologías inflamatorias de la boca y de la lengua (estomatitis y glositis), infecciones, por algunos medicamentos (quimioterápicos, algunos antihipertensivos, antidepresivos, ciertos antibióticos,…), tóxicos, drogas, radioterapia o traumatismos craneales.